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El llamado de Dios.                                                                              Lucas 9:51-62

¿Para que la gente nos llama? Generalmente la gente nos llama cuando necesitan algo, quieren algo, buscan algo o en el mejor de los casos nos llaman cuando quieren compartir algo con nosotros, un chisme, un consejo o una buena comida.

En la lectura de hoy, también se habla de llamado. Y comienza con el más sencillo de todos los llamados que Dios nos hace, el llamado a seguir a Cristo. Es el llamado a la conversión. Y puede haber variedad de llamados, para el ministerio de la Palabra y los sacramentos, el diaconado, y muchos otros, pero este es el primero, tenemos que conocer a Dios y reconocer a Cristo en nuestro corazón para poder vivir. Y en ese llamado, en esa realidad del Dios que se ha acercado para compartir con nosotros la verdad de la salvación.

Ese es el llamado que Dios nos hace por su gracia, es un regalo de amor de Dios. Pero luego de poder entender que Dios nos llama, tenemos que comprender que hay tres cosas que son claras en medio de ese llamado, y estos son:

I. El llamado de Dios tiene sacrificios

Lo primero que conlleva seguir a Cristo es que debemos aprender a depender totalmente de Dios. Vivir la vida de fe conlleva una realidad dolorosa y es que en ocasiones surgen problemas, y problemas que solo podrán ser resueltos cuando aprendemos a depender totalmente de Dios. Lo segundo es que el llamado de Dios conlleva el depositarnos en él. Cuantas veces encontramos en el caminar de nuestra vida personas que van con cargas tan grandes que no pueden vivir felices. Gente que aún recuerda cuando tuvieron un coraje en su niñez, que fueron lastimados por alguien, que le hicieron algún mal a una personas y viven en una constante agonía pensando que son tan malos que no pueden vivir. En esta mañana Dios nos invita a depositarnos en él, a confiar en las palabras del Maestro cuando nos menciona que traigamos nuestras cargas a él y nos hará descansar. A Dios no le importa lo que hayamos hecho, el solo quiere que tu le sigas, en las lecturas que leímos, Jesús no le pregunta su pasado a nadie, él solo indica lo que quiere para el futuro. El tercer sacrificio, es que tenemos que aprender a confiar en Dios. Y es un sacrificio porque estamos acostumbrados a creer y confiar en nosotros mismos. El llamado de Dios requiere que comencemos a confiar en la gracia de Dios, la cual nos brinda su amor y salvación sin necesidad de que estemos haciendo nada. La gracia de Dios es que aún siendo nosotros pecadores Cristo murió en una cruz por nosotros. Tenemos que aprender a confiar en la sabiduría de Dios quien sabe y realiza todas las cosas. Tenemos que aprender a confiar en el cuidado de Dios y su dirección, pues Dios es bueno y nos sostiene nos dirige y enseña el camino correcto.

II. El llamado de Dios tiene un tiempo.

Algo que me preocupa en cuanto al llamado de Dios es que estamos tan confiados de que Dios esta ahí y en espera que decidimos poner a Dios en la silla de espera en lo que nosotros tratamos de dilatar el llamado de Dios. Algunos pudiéramos decir que Jesús fue cruel con aquel que le dijo que le permitiera enterrar a su Padre. Pero el problema de aquella persona, es que su padre no había muerto todavía, la traducción del texto debería ser, espera a que muera mi padre para entonces seguirte. Aquí tenemos un problema de tiempo. Es interesante ver que la gente piensa de esa misma forma en nuestra realidad actual. Los jóvenes: los jóvenes ven la experiencia de la fe como algo que esta dirigido únicamente a los viejos. Ese cuento de Dios es para los viejos. Eso es algo para cuando me muera, sin embargo, no sabemos cuando vamos a estar delante de la presencia de Dios y lamentablemente después de muerto no se puede hacer nada. . Los adultos: para los llamados adultos o clase trabajadora Dios es un intruso entre el trabajo, mis compromisos, mis ideas, mis sueños futuros. Estamos en un mundo donde todo el mundo tiene algo que hacer, la gente esta en su vida y dentro de ella no encuentra tiempo para nada y piensa que la fe es una perdida de tiempo. Por ultimo, nuestros viejos: es interesante ver como algunos de nuestros viejos al confrontarse con la realidad de la fe comentan, ya pa que, si todo lo que yo he hecho. Ya no tengo quien me lleve, ya no tengo fuerzas para participar, ya no sirvo pá na. Y es lamentable ver como la gente desperdicia su vida en tanta cosa y no aprende a vivirla en la fe.

III. Por último, el llamado de Dios es el comienzo no el fin

Ayer en la actividad donde estuvimos conocí un vecino que me comentaba como desde joven había conocido del Señor, pero no al Señor. Había visitado iglesias pero luego salía de ellas. De hecho, son muchas las personas que viven así. Pensando que Dios existe, que es bueno, que esta conmigo pero que no implica un cambio necesario en mi forma de ser. Para ellos como para el que deseaba seguir a Jesús, el mirar al futuro despegándose totalmente del pasado no es una opción. Esos son los que Jesús les habla y les afirma, no sirve para el reino de Dios. y es interesante que esta lectura precede el envió de los discípulos de Jesús por todos lados que hablaremos la próxima semana. Pero veamos porque la vida de fe es comienzo y no fin. En un arado, usted no puede estar mirando hacia atrás, tiene que mirar hacia el frente, pues va a perder la línea de dirección. Vivir el evangelio de Cristo implica dejar atrás de nosotros aquellas cosas que han sido llamativas, pero que a su vez han sido dañinas. Es el comenzar a realizar cosas nuevas delante de Señor y olvidar todo aquello que aunque bueno no nos edifica. La iglesia tiene que entender que la gente son llamadas también por el mundo para realizar cosas que son llamativas, pero no necesariamente son de provecho para la vida de la gente ni para su vida espiritual. El llamado de implica comienzo en la medida que nuestras actitudes hacía Dios y hacia la gente que nos rodea cambia. Es dejar atrás aquellas cosas o actitudes que me impiden vivir la vida del evangelio de forma positiva. Son las cosas que ocupan el tiempo que debería ser de Dios. El llamado de Dios implica comenzar a buscar nuestro crecimiento espiritual, es vivir la vida con provecho. La vida en la fe, no es algo aburrido, pues solo se siente así aquel que hace del evangelio una monotonía. Aquel que ve la fe como algo que le pesa, mientras aquel que ve la vida del a fe como algo nuevo cada día no va a pensar volver atrás pues cada mañana es un verdadero nuevo día para su vida y el vivir las bendiciones que Dios nos brinda. Quiera Dios que hoy no salgamos de aquí sin llevar en nuestro corazón una experiencia genuina con Dios, donde podamos depender de él, depositarnos en él, y confiar en él para que así dejando atrás todo lo que nos impide ser hombre y mujeres de fe miremos hacia el futuro con esperanza y seguridad sabiendo que nuestra salvación esta ya segura en la Roca que es Cristo, nuestro redentor. Así nos ayude Dios.

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Última actualización: 30 de January de 2005.